sábado, noviembre 12, 2011

Mitos y leyendas sobre el Elecraft K3

Pretendo hablar sobre el K3 desde el punto de vista de un latinoamericano, ya que la mayoría de los artículos que encontramos son escritos por orgullosos norteamericano que defienden un producto producido en su país, por supuesto, en su idioma, y por europeos con poder adquisitivo como para tener varios radios de última generación de más de $3000.
Procedo a listar algunos de los mitos y leyendas que puedo cuestionar y dar objetividad luego de pasar más de 10 meses con un K3 bien equipado.
  • El K3 es un radio económico. Este es el primer mito. Si usted revisa el encabezado del review que aparece en eHam.net, encuentra un precio bajo. Si verifica en rigpix.com lo mismo pasa. Pues es importante que sepa que ese precio es del equipo en su estado extremadamente básico: PO de 10W, sin AM ni FM, cero filtros CW, y nada más, solo eso, un equipo muy simple. Si se dedica a cargarlo con los accesorios, para que pueda competir en posibilidades con por ejemplo un Icon IC-7600, puede llegar a $5000, considerando además que el aspecto ornamental del K3 representa muy poco el costo del mismo. Basado en esto, el K3 no es un equipo económico.
  • Es comparable con el IC-7700, IC-7800, Tentec Orion II, el Flexradio 5000 o el FT-DX5000. En este punto es importante incluir el aspecto estético y ergonómico del equipo. En forma muy general, no es comparable, ya que los equipos listados tienen interfaz de usuario muy superiores. Sin embargo, si se excluye ese aspecto, podemos comparar plenamente el desempeño del K3 con todos ellos, como por ejemplo, la capacidad de doble recepción con dos receptores análogo-digital individuales idénticos que solo es disponible en el IC-7700 y 7800, que el K3 soporta con el módulo KRX3. Mención especial para el Flexradio, que según mi experiencia, no tiene rival en cuanto al desempeño, sin embargo, depende de un equipo adicional para ser operado.
  • Mala calidad de fabricación. He encontrado varios comentarios por la web que no hablan bien acerca de la calidad de fabricación del equipo. Y en esto debo aclarar que debemos separar calidad de la estética, son dos cosas que podrían ser excluyentes en algunas situaciones. El K3 está construido con materiales que podríamos llamar "rústicos", y eso le da un aspecto poco estilizado. Los botones son de gomas muy flexibles y las tapas son láminas de aluminio sin dobleces. Pero el hecho de ser fabricado de esa forma no significa que la calidad sea baja, de hecho puedo asegurar que los materiales son de mayor calidad que los materiales utilizados en equipos de mucha estética. Por ejemplo, la mayoría de los equipos Kenwood utilizan una goma espuma como resorte para devolver los botones del frontal a su posición de reposo y con apenas unos 10 años, estas gomas de tipo espuma se descomponen y comenzamos a ver los botones flojos y hasta saliéndose. En el K3 esto no está hecho de esta manera, así que el retorno es hecho por la propia goma del botón, método que ha probado ser mejor desde hace muchos años.
    La fabricación interna es impecable, la calidad de las tarjetas es inmaculada. Los condensadores son de fabricantes de fama, como Nichicon. No escatiman material (al contrario de lo que hacen los japoneses y los chinos), así que podemos ver que la galleta principal es gruesa, de solo dos capas, muy bien identificado con marcas y número de piezas, soldaduras gruesas, espacio entre dispositivos, etc.
  • Ergonomía del equipo es muy baja. Esto en vez de un mito podría ser una gran certeza, pero es importante recalcar lo siguiente: El equipo tiene unas dimensiones bastante pequeñas, lo que lo hace muy cómodo para transportar, además es muy liviano. El frontal, al tener poca área podríamos imaginar que los botones son incómodos, pero la verdad es que los botones son bastante grandes, al contrario de equipos con una miríada de botones (cosa que a todos nos gusta) pero que están tan aglomerados que se hace difícil de operar. Pero en general, sí adolece de ergonomía ya que las funciones están ocultas en tres forma de presionar los botones y el menú es infinito.
  • La transmisión no es nada especial. No es fácil hablar de un radio por la manera en que podemos escucharlo del lado del interlocutor. La calidad de la transmisión tiene una gran dependencia por las características del circuito de micrófono, así que podríamos tener un IC-7800 con un micrófono de juguete un muy mal radio. EL K3 es un equipo diseñado para aceptar todo tipo de micrófono, así que los usuarios en todo el mundo tienen muy variados micrófonos así que no es fácil identificar la característica del equipo simplemente escuchando. Pero si es importante detallar las posibilidades que tiene para procesar el audio, desde diferentes entradas de micrófono, a diferentes impedancias y un ecualizador gráfico de 8 bandas y el obligado compresor. He podido comprobar que los micrófonos de amplio espectro producen un audio que al interlocutor le resulta fenomenal, y es muy frecuente recibir elogios por la calidad de la transmisión. Algo que pocos hablan, es que es difícil colocar valores en la configuración que saturen el audio. El algoritmo DSP que tiene el equipo hace algo en el audio que inclusive lo limpia en los casos donde se debería presentar clipping.
  • El equipo no es un SDR. He visto esa frase repetidamente por la web, pero eso es un verdadero mito pues el equipo es un verdadero SDR. Para todo aquel que le tocó armar su equipo, pudo constatar que las tarjetas principales contienen solamente los filtros BPF y LPF, los sockets y selectores de los roofing filters, etc. El core del equipo está en la tarjeta DSP, donde se realiza la verdadera operación de detección.
  • El equipo es muy difícil de operar. En este punto, me pregunto si es que los radio aficionados dejamos de serlo. La radio afición tiene incluido un gran elemento que se trata de la experimentación, y de que no todo está hecho. Claro que respetando el enfoque de muchos, que es el de operar la estación y mas nada, el K3 tiene una dificultad para ser aceptado a la primera. Lo primero que se debe considerar es que Elecraft tiene una filosofía distinta en la forma en que debe ser operado un equipo, y debido a que la mayoría está acostumbrada a la filosofía Yaesu/Icom/Kenwood, puede encontrar el K3 un poco complicado. Pero es solo el cambio, una filosofía distinta que obliga a repensar un poco y adaptarse a lo nuevo. De hecho, en tan solo unos pocos días, el acudir al menú o a las opciones especiales de cada botón se hace muy poco frecuente, así que el anhelo de 1. prender, 2. sintonizar 3. hablar 4. apagar puede hacerse igual que en cualquier aparato.
  • El radio es muy técnico. Pues evidentemente que sí. El equipo está muy dotado de parámetros variables por el usuario, que si no tiene cuidado puede volverlo inoperable. Claro que hay los mecanismos para revertirlo todo, pero el equipo es muy versátil, así que la capacidad que tiene para adaptarse a diversas interconexiones, ajustes y formas de operar, conspira contra el operador despistado y poco conocedor. Si bien esto puede alejar a algunos, a otros, como a mi, me atrae poderosamente.